Inicio » Castillo de la Real Fuerza, La Habana Vieja, La Habana, Cuba
Castillo de la Real Fuerza
El castillo o fortaleza de la Real Fuerza es el gran monumento que cierra la plaza de Armas. Fue la primera gran fortificacion de la ciudad, iniciada en 1558 sobre las ruinas de un antiguo fuerte. En ese mismo año, la Corona envio a Cuba al ingeniero Bartolome Sanchez al mando de 14 oficiales y maestros canteros con el fin de reconstruir el castillo, que habia sido incendiado y destruido por el corsario frances Jacques de Sores. El pirata habia tomado La Habana con solo dos carabelas, saqueandola y asesinando a 30 ancianos y negros, tras reducir a los escasos defensores que entonces tenia la incipiente ciudad. De Sores se retiro sin conseguir las enormes riquezas que esperaba encontrar y La Habana quedo arrasada e incendiada.
La megalomania del ingeniero Bartolomé Sánchez le impulso a proyectar una torre de cien pies para el castillo, por lo que el rey lo destituyo, mandandon un nuevo ingeniero, Francisco de Calona, que treinta años después de iniciadas las obras, aun no habia concluido el castillo.
Durante casi dos siglos fue residencia del Gobernador General y hoy alberga un Museo de Armas. En su boveda se yergue una copia de la primitiva y airosa Giraldilla –la autentica esta en el Museo de la Ciudad-, el símbolo turístico de La Habana. La veleta se asemeja a la Giralda sevillana y data de 1631 y, aunque es un remate tipico de los torreones de la epoca, la leyenda –una de las primeras y mas bellas de La Habana- dice que es la imagen de doña Ines de Bobadilla, esposa del conquistador español y gobernador de la isla, Hernando de Soto.
Doña Ines quedo como gobernadora de Cuba cuando su ambicioso esposo se fue a conquistar La Florida y mientras este descubria el Mississippi, ella subia todos los dias al torreon de La Fuerza esperando ver las velas del galeon que lo trajera de vuelta a casa. Soto jamas retorno porque murio precisamente en el Mississippi. La Giraldilla fue construida mucho después de que muriera doña Ines, pero del torreon –que no es el original- conservo el nombre de torreon de la Espera y los habaneros, con una hermosa leyenda que podemos evocar ante un mojito o daiquiri porque la Giraldilla es tambien el símbolo del ron Havana Club.
Antes de abandonar la plaza de Armas, hay que echar un vistazo a una hendidura enrejada que aparece en el firme de su suelo y permite ver el primitivo nivel de la plaza española, descubierto hace pocos años, y que estaba cubierto desde los dias de la segunda invasión americana por una gruesa capa de cemento hidráulico y otras de asfalto. Frente a ella, una serie de casas restauradas alberga en su interior algunos establecimientos populares: bar, casa del agua, botica, etc., en el afan recuperador del pintoresquismo historico de la Habana Vieja del historiador de la ciudad.
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