Alameda de Paula, La Habana, La Habana Vieja, Cuba

La Alameda de Paula (Foto: lezumbalaberenjena bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

La Alameda de Paula (Foto: lezumbalaberenjena bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

La Alameda de Paula es un paseo construido en el año 1777, a iniciativa del Capitán General de la Isla, Felipe Fons de Viela, Marqués de la Torre, el mismo que había ordenado la edificación de los palacios de los Capitanes Generales y del Segundo Cabo, y que es considerado por muchos como el primer urbanista dedicado a la ciudad.

Felipe Fons de Viela también formó el primer censo de población de toda la isla (que dio un total de 171.610 habitantes), pavimentó las calles, dictó disposiciones sobre limpieza urbana, estableció los primeros sistemas de alumbrado y trazó el plan de la Plaza de Armas.

En el año 1841 se ampliaron las escaleras de acceso y se colocaron varias farolas para la iluminación nocturna.

Unos años más tarde, se construyó una fuente en honor al Capitán General Leopoldo O’Donell, que todavía se conserva en la actualidad. Esculpida en el norte de Italia en mármol de Carrara, en cada una de sus cuatro caras están represantadas cabezas de león de cuyas bocas descienden chorros de agua.

La Alameda de Paula extiende de forma paralela al mar por cientos de metros, que a todas horas está habitado por nacionales y extranjeros, y que ha acompañado a la ciudad y a sus habitantes por más de dos siglos.

Debe su nombre a la cercanía de un hospital y una iglesia dedicados a la advocación de San Francisco de Paula, que ya existían en la época de su creación.

El paseo se convirtió en uno de los más concurridos de la ciudad, adonde iban las señoritas a lucir su elegancia, los señores a disfrutar de la bella vista y la brisa marina, y los niños a jugar en un ambiente agradable.

La Alameda de Paula en 1838, litografía de Pedro Mialhe Toussaint (Foto: Cesar Ojeda bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

La Alameda de Paula en 1838, litografía de Pedro Mialhe Toussaint (Foto: Cesar Ojeda bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

A mediados del siglo XIX la Alameda de Paula era un importante punto de referencia y en espacio de reunión de “La Habana elegante“. En sus inmediaciones se erigieron varios hoteles. El Armadores de Santander, existente en la actualidad, fue uno de ellos. También se levantó el Teatro Principal “El Coliseo” destruido por un incendio tiempo después.

Con la mirada perdida en el mar, recostado, apoyado con su pierna y brazo derechos, en uno de los muros que delimitan y embellecen la Alameda de Paula, se encuentra el poeta Nicolás Guillén, esculpido en bronce a tamaño natural.

Este Nicolás Guillén fue creado por el escultor cubano José Villa Soberón a propuesta del Historiador de la Ciudad de La HabanaEusebio Leal Spengler.

Soberón es también autor de otras figuras que habitan la urbe capitalina, como la del Caballero de París, un querido y pintoresco personaje que vivió en las calles por muchos años; la Madre Teresa de Calcuta, sentada en un jardín interior del Convento de San Francisco de Asís y el escritor estadounidense Ernest Hemingway, recordando su presencia en El Floridita.

Dirección: Avenida del Puerto desde San Ignacio a Oficios, La Habana Vieja

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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