Calle Belascoaín, Centro Habana, La Habana, Cuba

Calle Belascoaín (Foto: Walfrido Lopez Rodriguez bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Calle Belascoaín (Foto: Walfrido Lopez Rodriguez bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Belascoaín es una de las calles más céntricas y concurridas de La Habana, y se extiende desde el Malecón hasta el Mercado Único, atravesando San Lázaro, Zanja, Reina, Carlos III (Salvador Allende) y la Calzada del Monte (Máximo Gómez).

Pasear por Belascoaín es lo más parecido a entrar en una fotografía antigua de color sepia, entre edificios color pastel y coches antiguos.

Esta evocadora decadencia la convierte en un caramelo para fotógrafos, aunque no está, ni mucho menos, muerta. Si se pasea de noche se puede ver a sus vecinos bailando al son de la radio y jugando al dominó. Para el turista que visita la capital cubana Belascoaín resulta imprescindible.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Un sitio que nos recuerda porque la capital de Cuba no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

Como parte de Centro Habana, Belascoaín es un fragmento urbano que se fue extendiendo en continua transición entre lo viejo y lo nuevo. A lo largo de la calle se suceden amplios portales con columnas, que se encadenan unos con otros cual túneles que protegen del sol, una característica de varios sectores habaneros.

Oficialmente, el nombre de las Calle Belascoaín es Avenida Félix VarelaPadre Varela, aunque los habaneros la han seguido llamando, por costumbre, por su denominación antigua.

Belascoaín se abrió como calle en 1782 y en sus inicios se le llamó Calle del Cocal, porque por la zona había varias plantaciones de cocoteros.

En 1793 se construyó en esta calle la Casa de Beneficencia de La Habana, para dar albergue y prestar cuidados a los recién nacidos abandonados por sus padres, y pasó a conocerse como Calzada de la Beneficencia.

Más adelante se le llamó Calle Gutiérrez, para honrar al constructor de la calle, un canario que llegó a ser regidor de La Habana en 1812.

En 1843, tras una profunda renovación, la calle pasó a llamarse Belascoaín por el general español Diego de León, Conde de Belascoaín, un alto cargo durante la época colonial y amigo del capitán general de Cuba Leopoldo O´Donnell.

En aquel momento la calle se extendía desde el Paseo de Tacón (después Carlos III y ahora oficialmente Salvador Allende) a la Calzada del Monte (hoy Máximo Gómez).

Vista de la Calle Belascoaín

Vista de la Calle Belascoaín (Foto: Yemayas_verse bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

En 1938, a propuesta del Historiador de la Ciudad, Emilio Roig de Leuchsenring, se le cambió el nombre por el de Padre Varela, pero popularmente se le siguió llamándo Belascoaín.

La calle comienza en el Malecón, en el punto donde se ubica la gran explanada que sirve de emplazamiento para el Monumento a Antonio Maceo. Conocido como «El Titán de Bronce», el general mulato Antonio Maceo Grajales fue uno de los líderes mas importantes e influyentes en la Primera Guerra de la Independencia de Cuba.

Monumento a Antonio Maceo, La Habana

El Monumento a Antonio Maceo con el Hospital Hermanos Ameijeiras al fondo

Justo enfrente, en el encuentro con la calle San Lázaro, al lado de la Casa de la Beneficiencia, se encontraba el Asilo de Mendigos de San José. Ambos edificios fueron demolidos en los primeros meses de 1959 y en su solar se levantó el edificio de la nueva sede del Banco Nacional de Cuba, cuyas instalaciones ocupa el Hospital Hermanos Ameijeiras desde 1982.

El gran Hospital, al que acuden a diario cientos de personas en busca de servicios asistenciales de salud, se levanta al cielo ante nuestros ojos, con sus aparcamientos elevados y sus juegos de líneas verticales, como un ejemplo claro de cómo se mezclan modernidad y tradición en esta arteria.

A un costado de la Casa de la Beneficiencia, entre las calles Virtudes y Concordia, se encontraba la Plaza de Toros de La Habana. Construida en 1853, se mantuvo activa hasta que en 1897 y tenía una capacidad de algo más de 6.000 espectadores.

En la manzana de las calles Concordia, Marqués González, Lucerna y Virtudes se encontraba el Frontón Jai Alai, dedicado a la práctica de la pelota vasca y conocido por los habaneros como el Palacio de los Gritos, por la alta intensidad de las voces durante los partidos. Fue construido por un grupo de vascos aficionados a la pelota en 1898 y se mantuvo abierto hasta 1921.

Calle Belascoaín

El Frontón Jai Alai de la calle Belascoaín fue construido por un grupo de vascos aficionados a la pelota en 1898 (Foto: jasonwoodhead23 bajo lic. CC BY 2.0)

Sus otrora hermosas fachadas esperan pacientemente una necesaria y merecida restauración que les devuelva su pasado esplendor. Y aunque no es época de reyes ni reinas, subir o bajar por la Calle Belascoaín es algo imprescindible si se visita La Habana.

Belascoaín destaca por su antigüedad, por su contenido histórico, y por ser uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de La Habana, donde el Barroco colonial confluye en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Deco.

Las otrora hermosas fachadas de Belascoaín esperan pacientemente una necesaria y merecida restauración que les devuelva su pasado esplendor. Y aunque no se encuentra en su mejor momento, subir o bajar por la Calle Belascoaín es algo imprescindible si se visita La Habana.

Pasamos las calles Neptuno, Zanja y llegamos al encuentro de Reina y Carlos III, en el punto donde no sabemos bien si finalizan o comienzan, pero donde se dan la mano para acoger a la bella Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola, más conocida en la capital cubana como Iglesia de Reina.

En Belascoaín también se encuentra la popular Tienda Yumurí, el antiguo Hotel San Luis (más adelante el Majestic, y en la actualidad un bloque de viviendas), la Fábrica de Tabacos Romeo y Julieta (número 153), el Cine Palace (número 159), la tienda El Sol de Oro (número 207), la Sastería y Camisería La Casa Prado (número 267), el Cine Miami (después rebautizado Bayamo), el edificio de la Gran Logia de la Isla de Cuba y el parque dedicado a Carlos Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla.

Más adelante, en la intersección con Estrella y Maloja, se halla el inmueble que acoge desde 1984 al Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI). Creado en 1890 como parte de las obras de expansión de la ciudad, fue primero el Hotel Militar y Club de Oficiales, y luego albergó a varias instituciones como el primer Ministerio de Salud de Cuba, en 1913.

Nuestra ruta finaliza en el Mercado Único, o como todos lo conocen, Mercado de Cuatro Caminos, un formidable y colosal mercado de barrio construido en 1921 que ocupa una manzana completa. En la actualidad el espacio se está renovando para acoger un gran centro comercial.

Se conservará la icónica estructura de hierro diseñada a principios del siglo XX, las fachadas y los emblemáticos tejados de cerámica. Se construirá un párking, espacios subterráneos y se rescatarán elementos de La Habana antigua en el subsuelo. El antiguo foso colonial entre la muralla y la contramuralla, por ejemplo, se recuperará y estará integrado en el nuevo Mercado Único de Cuatro Caminos. Los antiguos patios interiores destinados antes a tareas logísticas se convertirán en plazas públicas, creadoras de nuevos espacios de encuentro.

Caminar por este museo de costumbres al aire libre merece la pena. Belascoaín es un buen sitio para ver la cara B de la ciudad, aquella que necesita urgentemente reformas para que no se caiga a pedazos pero así es La Habana, un lugar donde puedes ver monumentos y construcciones espectaculares, al lado de edificios donde uno se pregunta como es posible que puedan vivir personas allí dentro.

Tags: , , , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



Volver arriba ↑
  • Buscar Disponibilidad

  • Entradas recientes