Calle Línea, Vedado, La Habana, Cuba

Calle Línea (Foto: lezumbalaberenjena bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Calle Línea (Foto: lezumbalaberenjena bajo lic. CC BY-NC 2.0)

La Calle Línea es una de las más importantes de El Vedado y la primera que se trazó en esa barriada, a finales del siglo XIX.

“El Vedado de mi infancia era un peñón marino sobre el que volaban confiadas las gaviotas y en cuyas malezas crecía silvestre y abundante la uva caleta. Las únicas calles dignas de ese nombre —sin ver-se interrumpidas por las furnias— eran Línea, 17 y Calzada. Todas las demás eran trillos abiertos entre la maleza, desriscaderos y diente de perro”, explicaba la escritora Renée Méndez Capote en su libro “Memorias de una cubanita que nació con el siglo”.

La Habana es una y muchas a la vez, y una vez que te alejas de la historia colonial, evidente en los muros y espacios de la zona originaria de la urbe, te adentras en esa capital republicana que despegó su arquitectura hacia el cielo en los años 50 del siglo XX.

La calle Línea es una zona especial, pues se puede observar cómo los estilos constructivos de las décadas de los años 20 y 30 van cambiando, desde grandes casonas aristocráticas hasta apartamentos ubicados en edificios cada vez más elevados y esbeltos. El Someillán, el Focsa o el hotel Habana Libre son cercanas megaestructuras de hormigón, que se construyeron hacia los 50 y alguna vez se consideraron entre los más altos de su tipo en el mundo.

En 1918 se le cambió el nombre por el de Avenida del Presidente Wilson. En algunos de los mapas de los años 30 aparecía como Calle Nueve, la numeración que le correspondería en esta sección de La Habana. En 1950 pasó a denominarse Doble Vía General Batista, sin embargo los habaneros continuaron llamándola por su nombre original.

Vista de la Calle Línea y del barrio de El Vedado

Vista de la Calle Línea y del barrio de El Vedado (Foto: Olivier Monbaillu bajo lic. CC BY 2.0)

Línea se extiende desde el Malecón hasta el Túnel de Línea bajo el río Almendares, conectándose por este medio con la Séptima Avenida de Miramar.

A pocos metros de la esquina de las calles Línea y L se encuentra el bar-cafetería-galería Mamainé, un sitio muy tranquilo con varias zonas distribuidas en una antigua casona de inicios del siglo XX, ideal para hacer un alto en el camino y reponer fuerzas. Un espacio híbrido, abierto a todo tipo de público, en el que se cuida mucho la atención y la calidad de lo que se sirve.

El trayecto de Línea está salpicado de numerosas instituciones y centros de interés cultural y social, como son los teatros Trianón, Mella, Bertold Brecht, la Casa del ALBA Cultural.

Aquí se puede comprar refrigerios por doquier, particularmente “fast-food” criolla en paladares y cafeterías, así como pizzas baratas, con mucha harina y poco tomate.

También hay atractivos proyectos culinarios como el Esencia Habana o el Decamerón; Lugares refinados, prácticos, agradables, con buen gusto, repletos de nuevas ideas y profesionales cubanos que conocen el arte del buen comer.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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