Destinos Calle O'Reilly, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Publicado el febrero 5th, 2019 | por David Giménez

Calle O’Reilly, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

O’Reilly es una de las calles más emblemáticas y concurridas de La Habana Vieja.

Su recorrido, de este a oeste, va desde la Avenida del Puerto hasta la Avenida de las Misiones o Monserrate, como aún se le conoce, en un viaje paralelo a otra importante y más famosa, Obispo.

Caminando por la calle O’Reilly, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

O’Reilly nace frente al canal de entrada de la bahía, pasa por la entrada principal del Castillo de la Real Fuerza, a un costado del Palacio de los Capitanes Generales, actual Museo de la Ciudad y por innumerables viviendas y otras instalaciones coloniales, y termina en la Plazoleta de Albear, frente al Parque Central.

Su nombre inmortaliza al Segundo Cabo Alejandro O’Reilly, mariscal irlandés del ejército español que fuera enviado a la isla por el Rey Carlos III para supervisar la situación defensiva tras la ocupación británica de 1763. Las referencias históricas hablan de ella desde comienzos del siglo XVI, con los nombres de calle Honda, del Sumidero, del Basurero y de la Aduana.

En el siglo XX se le denominó Presidente Zayas, en honor al cuarto dignatario de la República, pero todos siguieron diciéndole O’Reilly.

A un lado de su punto de inicio, en la Plaza de Armas, se halla El Templete, un pequeño edificio neoclásico erigido en el sitio fundacional de la Villa en el año 1519, donde se oficiaron la primera misa y el primer cabildo.

Siguiendo por O’Reilly se encuentra el Palacio del Segundo Cabo, un majestuoso edificio barroco construido entre 1772 y 1790 como residencia del segundo al mando en la isla y que tras haber acogido a varias instituciones a lo largo de los años, ha devenido Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, con un flamante museo interactivo.

Interior del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa

Interior del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa (Foto: Delegación de la Unión Europea en Cuba bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Justo entonces se cruza la calle Tacón, la única con adoquines de madera en toda Latinoamérica, y que, según se cuenta, fue mandada a construir por el Capitán General Miguel Tacón para cuidar el sueño de su bella esposa.

Seguimos nuestro camino y nos topamos con la Factoría Habana, un espacio de arte experimental, nuevas vanguardias y arte conceptual en el centro histórico de La Habana; después la casa Víctor Hugo, un centro cultural dedicado a promover la cultura francesa en La Habana y el Hotel Marqués de Prado Ameno, herencia de la época colonial.

Factoría Habana

Interior de la Factoría Habana (Imagen: factoriahabana.com)

O’Reilly es un bulevar, repleto de comercios que van desde mercados, restaurantes y bares de exuberante ambiente musical hasta ferias de artesanos, farmacias, tiendas de suvenires, librerías, bibliotecas, centros culturales y museos.

En esta calle se mezclan los estilos arquitectónicos colonial y neoclásico, respondiendo a que esta zona de La Habana es testimonio de épocas diversas.

Por O’Reilly transitan habaneros de todo tipo: niños con uniformes escolares, ancianos sentados al umbral de las puertas o con sus jabas de compras, vendedores pregonando viandas y frutas, lavanderas que repletan los balcones de ropas coloridas y otros tantos que constantemente la atraviesan de una lado a otro.

Tal riqueza histórica, desde la corona española, las influencias británica y francesa y posteriormente el período de intervención norteamericana, comenzó a rescatarse desde la década de los 90, gracias al trabajo de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

O’Reilly posee un encanto particular. Vendedores ambulantes, grafitis, talleres, galerías y nuevos emprendimientos gastronómicos confieren a esta calle un toque rocambolesco. Podrás escoger lo mismo un restaurante tradicional como La Julia, que uno de comida fusión, El del frente, con una divina terraza, descargas de jazz, cocteles y deliciosas tapas.

Paladar La Julia

Bar del Paladar La Julia (Foto: Ann bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Muy cerca, en las inmediaciones de Habana y Aguiar, el bar-restaurante O’Reilly 304 presenta una variada y sugerente oferta de innovadores platos y una excelente coctelería, donde el arte acompaña y complementa la experiencia de la degustación, en medio de pinturas, ladrillos, madera y presentaciones en vivo de figuras del jazz cubano.

Barman preparando cócteles en el O’Reilly 304 (Foto: Ty Nigh bajo lic. CC BY 2.0)

Barman preparando cócteles en el O’Reilly 304 (Foto: Ty Nigh bajo lic. CC BY 2.0)

O’Reilly es lo más parecido a ese túnel del tiempo que es la capital de Cuba, un viaje a nuestro pasado más inmediato, a la era de las reparaciones y la de los talleres de objetos cotidianos, a una ciudad en la que todo se arregla una y otra vez, hasta el infinito: los relojes de pulsera, las gafas (los espejuelos, dicen los habaneros), las radios, las bicicletas…

Aquí se puede comprar refrigerios por doquier, particularmente “fast-food” criolla en paladares y cafeterías, así como pizzas baratas, con mucha harina y poco tomate.

Otros atractivos de la calle es el Café O’Reilly, entre Cuba y San Ignacio, un sitio muy animado decorado al estilo de las tabernas inglesas, donde es posible observar todo el proceso de elaboración del café: el tostado, la molienda y el proceso final. Además de degustarlo en el propio establecimiento, también puedes comprar el café y llevártelo a casa en bolsas individualizadas.

Primera planta del Café O’Reilly

Primera planta del Café O’Reilly (Foto: Doug Kaye bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Casi en su culminación, la calle nos regala una pequeña y singular plazoleta, dedicada a Francisco de Albear, ingeniero creador del Acueducto de Albear, una de las maravillas de la ingeniería civil cubana de todos los tiempos.

Y justo cuando llega a su fin, en el cruce con Monserrate, se alza el que quizás sea el mayor y más novedoso de sus encantos actuales, el Gran Hotel Manzana Kempinski, primer alojamiento cinco estrellas plus en ese país, que fuese inaugurado hace poco tiempo en la antaño popular Manzana de Gómez.

Gran Hotel Manzana Kempinski, La Habana Vieja, Cuba

El Gran Hotel Manzana visto desde el Parque Central

En la actualidad la calle O’Reilly es lo más parecido a ese túnel del tiempo que es la capital de Cuba, un viaje a nuestro pasado más inmediato, a la era de las reparaciones y la de los talleres de objetos cotidianos, a una ciudad en la que todo se arregla una y otra vez, hasta el infinito: los relojes de pulsera, las gafas (los espejuelos, dicen los habaneros), las radios, las bicicletas…

Pasear por este museo de costumbres al aire libre merece la pena. O’Reilly es un buen sitio para ver la cara B de la ciudad, aquella que necesita urgentemente reformas para que no se caiga a pedazos pero así es La Habana, un lugar donde puedes ver monumentos y construcciones espectaculares, al lado de edificios donde uno se pregunta como es posible que puedan vivir personas allí dentro.

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



Volver arriba ↑