Calle San Lázaro, Centro Habana, La Habana, Cuba

Calle San Lázaro centro habana cuba

Calle San Lázaro (Foto: Andrea Ciambra bajo lic. CC BY 2.0)

Desde la cima de la escalinata de la Universidad de La Habana, justo en la posición del Alma Máter, podemos observar en casi toda su extensión una de esas calles capitalinas que nos esperan para contarnos sus historias: San Lázaro.

Desde lo alto podemos ver cómo el trazado se nos pierde a la vista en su camino hacia el mar. Descendemos la escalinata de la Colina Universitaria y echamos a andar. Pasear por San Lázaro es lo más parecido a entrar en una fotografía antigua de color sepia, entre edificios color pastel y coches antiguos.

Esta evocadora decadencia la convierte en un caramelo para fotógrafos, aunque no está, ni mucho menos, muerta. Si se pasea de noche se puede ver a sus vecinos bailando al son de la radio y jugando al dominó. Para el turista que visita la capital cubana San Lázaro resulta imprescindible.

San Lázaro, según sabemos, se denomina así debido a un hospital fundado en 1746 y hoy desaparecido. En diversos momentos se le denominó como calle Ancha del Norte, calle del Basurero, Avenida Antonio Maceo y Avenida de la República. Finalmente, en 1936, el Ayuntamiento de La Habana restituyó el nombre con que se conoce hoy.

San Lázaro es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Un sitio que nos recuerda porque la capital de Cuba no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

Al pie de la gran escalinata de la Universidad de La Habana se encuentra el monumento en forma de obelisco a Julio Antonio Mella, periodista, líder estudiantil y fundador del primer Partido Comunista de Cuba en 1925.

La enorme escalinata de la Universidad de La Habana

La enorme escalinata de la Universidad de La Habana (Foto: Kimli bajo lic. CC BY-NC 2.0)

En este sitio, alrededor de una pequeña plazoleta, con un homenaje a Julio Antonio Mella, símbolo de las luchas estudiantiles nace la calle San Lázaro.

Igual de interesantes que el propio monumento son los retratos en blanco y negro de Mella que se exhiben permanentemente en el muro de un pequeño parque.

Sus otrora hermosas fachadas esperan pacientemente una necesaria y merecida restauración que les devuelva su pasado esplendor. Subir o bajar por la Calle San Lázaro es algo imprescindible si se visita La Habana.

Por lo general, casi todas las edificicaciones carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura colonial, la ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona.

Como parte de Centro Habana, San Lázaro es un fragmento urbano que se fue extendiendo en continua transición entre lo viejo y lo nuevo. Durante el recorrido se mezclan huellas arquitectónicas tradicionales de los siglos XVIII, XIX y XX, con algunas más vanguardistas, que nos hablan a las claras del carácter de la ciudad, su crecimiento y su gente.

Cruzamos la calle Infanta, otra de las arterias fundamentales de la capital cubana y en este encuentro, a la izquierda, se halla el Parque de los Mártires, donde es común encontrar a niños jugando entre muros en los que resaltan huellas y siluetas de figuras humanas como recurso expresivo, impresas con una singular técnica que emplea la fuerza y el peso del cuerpo a través de una tela sobre el concreto húmedo.

Cerca de aquí se halla otro destino peculiar de La Habana, el Callejón de Hamel, preferido para el disfrute de la rumba, el arte y la cultura afrocubana.

En sus alrededores, en el encuentro de Hospital y Príncipe, dejamos la Fragua Martiana, hoy museo y centro de estudios que conserva restos de las canteras de San Lázaro.

caminando por los alrededores de las calles Hospital y San Lazaro

Caminando por los alrededores de las calles Hospital y San Lázaro (Foto: Yu Pong bajo lic. CC BY-NC 2.0)

En épocas pasadas se extraía piedra para erigir importantes obras constructivas en la ciudad y donde fuera condenado a trabajos forzados el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, cuando apenas contaba con 17 años.

Casi cuando llegamos al Malecón habanero, otra de las joyas de esa avenida anuncia su presencia, es el Hospital Hermanos Ameijeiras, uno de los más grandes, modernos y célebres institutos médicos del país. Con más de 20 niveles y su parqueo elevado, atípico en la Isla, se alza imponente frente al océano, en el mismo sitio en que se construyera hacia 1852 la “Casa de Beneficencia y Maternidad”. A un lado, la Iglesia La Inmaculada y enfrente, un parque con el monumento de 1916 dedicado a Antonio Maceo, prócer de las luchas independentistas. Antes de existir, allí radicaba una fortaleza militar colonial, la batería de la reina y una lengua de mar conocida como la vieja caleta de San Lázaro.

Monumento a Antonio Maceo, La Habana, Cuba

El Monumento a Antonio Maceo y el Hospital Hermanos Ameijeiras

Muy cerca está situado el Torreón de San Lazaro, una pequeña torre de vigilancia construida por los españoles en el siglo XVIII y una de las primeras defensas en caer en manos de los ingleses durante la invasión de La Habana en 1762.

Hay quienes aseguran que San Lázaro, con sus veintiuna manzanas, es una de las calles más largas de La Habana. Desde la Universidad, en el céntrico Vedado, atravesamos Centro Habana y nos sumergimos en la Habana Vieja.

A lo lejos, ya se distingue el fin de la calle.

Se estrecha un tanto, pierde en esplendor y de repente se abre, se transforma y nos regala otra explanada: la plazoleta de La Punta, alrededor de la fortaleza patrimonial de igual nombre. Nos acoge el mar, el muro del Malecón y el paisaje del otro lado de la bahía, con la gigantesca escultura del Cristo, las fortalezas de la Cabaña y el Morro con su faro.

A un costado, el Paseo del Prado que nos sorprende con varios hoteles en construcción.

Hoy en día, la calle San Lázaro constituye uno de los rincones socioculturales más pujantes del centro histórico y siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable dela ciudad.

Caminar por este museo de costumbres al aire libre merece la pena. San Lázaro es un buen sitio para ver la cara B de la ciudad, aquella que necesita urgentemente reformas para que no se caiga a pedazos pero así es La Habana, un lugar donde puedes ver monumentos y construcciones espectaculares, al lado de edificios donde uno se pregunta como es posible que puedan vivir personas allí dentro.

Monumento a los Estudiantes de Medicina

Monumento a los Estudiantes de Medicina (Foto: Talavan bajo lic. CC BY-ND 2.0)

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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