Calle Zulueta, Centro Habana, La Habana, Cuba

calle zulueta oficialmente agramente en la habana

El Palacio de Bellas Artes visto desde la Calle Zulueta (Foto: Rene Leubert bajo lic. CC BY-NC 2.0)

La calle Zulueta es una de las arterias de comunicación más importantes de La Habana Vieja.

Oficialmente, el nombre de la calle Zulueta es Agramonte, aunque los habaneros las han seguido llamando, por costumbre, por su denominación antigua.

Pasear por la calle Zulueta es lo más parecido a entrar en una fotografía antigua de color sepia, entre edificios color pastel y coches antiguos.

Esta evocadora decadencia la convierte en un caramelo para fotógrafos, aunque no está, ni mucho menos, muerta. Si se pasea de noche se puede ver a sus vecinos bailando al son de la radio y jugando al dominó. Para el turista que visita la capital cubana Zulueta resulta imprescindible.

Hoy en día, la calle Zulueta constituye uno de los rincones socioculturales más pujantes del centro histórico y siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable de La Habana Vieja.

En 1865 se aprobó el diseño de la nuevas red de calles, nucleadas entre dos extensas avenidas (Monserrate y Zulueta) que cruzarían de un extremo a otro el espacio antes ocupado por la muralla, siguiendo una trayectoria paralela al Paseo del Prado.

Cruzando la Calle Monserrate a la altura del Parque Central

Cruzando la Calle Zulueta a la altura del Parque Central (Foto: Steve Smith bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

La calle toma el nombre de Julián de Zulueta y Amondo (Álava, 1814 – La Habana, 1878), un emprendedor, traficante de esclavos y político vasco. Criado en el seno de una familia de agricultores alaveses, en 1832 emigró a Cuba a petición de su tío, el cual no tenía descendencia, y del cual heredó su primeros negocios.

En 1842 contrajo matrimonio con Francisca Samá, hija de una poderosa familia catalana que formaba parte de la oligarquía esclavista. Pronto acumuló una gran fortuna mediante diversos negocios, entre los que se incluía el tráfico de personas. Los Zulueta gozaron de la fama de ser los más destacados comerciantes clandestinos de esclavos del siglo XIX. Hay que señalar que de 1815 a 1865 habían llegado más de medio millón de esclavos a Cuba. Zulueta fue, además, uno de los promotores de la importación de mano de obra china: entre 1847 y 1874 llegarían a Cuba 124.813 chinos.

Jefe del partido español, dinamitó cualquier intento autonomista o de negociación con el independentismo cubano y fue fiero defensor del mantenimiento del estatus colonial de Cuba hasta el punto de organizar cuerpos de voluntarios propeninsulares que supusieron un refuerzo de 30.000 hombres armados y entrenados al margen del ejército español. Después de la Revolución de Yara en 1868, y prevista la abolición de la esclavitud con el avance de la industrialización, Zulueta fue uno de los promotores de la transformación técnico mecánica de la producción azucarera.

Fue también muy influyente en el ámbito político, siendo consejero de Hacienda del gobierno colonial, alcalde de La Habana en 1864 y 1876, diputado en las Cortes españolas, senador vitalicio del Reino de España y presidente del Casino Español de La Habana.

Julián de Zulueta fue uno de los promotores del derribo de las vetustas murallas que separaban La Habana antigua de la nueva, de manera que pudo incluso especular en urbanismo, dando lugar a que una calle de la ciudad recibiera su apellido. Murió en 1878, cerca del cruce del Paseo del Prado y la calle Colón, al caerse de su caballo.

En la esquina de Monserrate y Zulueta se encuentra el antiguo Palacio Presidencial. Este edificio enorme y recargado fue proyectado en 1909 por los arquitectos Rodolfo Maruri y Paul Belau siguiendo los cánones del Eclecticismo y construido entre los años 1913 y 1920 por la General Contracting Company. Alberga desde 1976 el Museo de la Revolución y es un lugar de visita imprescindible si deseas saber un poco más acerca de la historia de Cuba.

Museo de la Revolución (Foto: Paul Mannix bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Museo de la Revolución (Foto: Paul Mannix bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Situado junto al Museo de la Revolución y al Memorial Granma, en la calle Trocadero, merece la pena descubrir el Palacio de Bellas Artes, uno de los museos de mayor patrimonio artístico de Latinoamérica. Diseñado en un elegante estilo racionalista en 1956 por Alfonso Rodríguez Pichardo, el Palacio de Bellas Artes contiene la colección de arte cubano más completa e importante del mundo.

La exposición cuenta con 7.600 m2 que se distribuyen en 8 áreas temáticas y 24 salas. Su colección permanente está compuesta por más de 1.200 pinturas, esculturas, grabados y dibujos de artistas nacionales elaboradas entre el siglo XVII y la actualidad. Además, incluye una gran colección de pintura y grabados de los siglos XVI al XX.

Instalación en el Palacio de Bellas Artes (Foto: Daniela Goulart bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Exterior del Palacio de Bellas Artes (Foto: Amaury Henderick bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

El museo exhibe, en orden cronológico, obras de artistas cubanos tan variados y destacados como Guillermo Collazo (considerado el primer gran artista cubano), Wifredo Lam (podrás ver La silla, pintado al mismo tiempo que La jungla, una de las joyas que atesora el MOMA de Nueva York), Raúl Martínez (maestro del pop cubano de los años sesenta)Rafael BlancoAmelia PeláezRené Portocarrero, José Nicolás de la EscaleraVictor Manuel GarcíaCarlos Enríquez, Vicente Escobar, Leopoldo Romañach o Antonio Eligio Fernandez (conocido por el seudónimo de Tonel).

Imparable era el galope de José Martí el 19 de mayo de 1895 cuando una bala impactó en su cuerpo, apagando la vida del héroe de la independencia de Cuba. Ese instante mortal quedó inmortalizado en la escultura de la artista estadounidense Anna Vaughn Hyatt Huntington.

Durante dos décadas la Oficina del Historiador de la Ciudad y el Museo del Bronx persisitieron en la idea de aunar a los cubanos y estadounidenses en el empeño de colocar una réplica de esta singular estatua en el centro histórico de La Habana. Fue necesario esperar con suma paciencia la coyuntura favorable con el propósito de lograr que prendiera en quienes podrían materializarla, la idea de replicar para La Habana el monumento a José Martí emplazado en el Parque Central de Nueva York.

La réplica del monumento creado por Anna Hyatt se fundió en Filadelfia y se emplazó el 28 de enero de 2018 en la rotonda central del Parque 13 de Marzo, que se extiende desde la terraza norte del antiguo Palacio Presidencial hasta la confluencia de las calle Cárcel y Avenida de las Misiones.

Estatua Ecuestre de José Martí, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Estatua Ecuestre de José Martí en el Parque 13 de Marzo, frente al Museo de la Revolución

A pocos pasos se aposenta con firmeza la embajada española. El hermoso edificio que la alberga fue construido en estilo Art Nouveau en 1912, por los arquitectos José Mato Sequeiro y Francisco Ramírez Ovando, y se llamó en su momento Palacio Velasco-Sarrá.

Embajada de España (Palacio Velasco)

El Palacio Velasco, sede de la Embajada de España (Foto: Luis Alveart bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

José Sarrá y su tío Valentín eran farmacéuticos y boticarios en Barcelona, y a mediados del siglo XIX, como miles de compatriotas, se fueron a Cuba para probar fortuna en los negocios. En 1853 fundaron la farmacia “La Reunión”, en pleno corazón de La Habana Vieja, y dedicada a la venta al por mayor. En 2004, la Oficina del Historiador de la Ciudad restauró “La Reunión” y la convirtió en el Museo de la Farmacia Habanera, un auténtico paraiso para los amantes de las boticas antiguas.

La calle, al final, se abre al Mar Caribe y desemboca frente al Malecón, y al impresionante conjunto escultórico creado por el artista italiano Aldo Gamba en 1935 para conmemorar la figura del general dominicano Máximo Gómez. Cuentan que se inspiró en el enorme monumento conmemorativo erigido en Roma en 1911 al primer rey de la Italia unificada, Víctor Manuel II.

Monumento a Máximo Gómez (Foto: Kurt Bauschardt bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Monumento a Máximo Gómez (Foto: Kurt Bauschardt bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Zulueta es un buen sitio para ver la cara B de la ciudad, aquella que necesita urgentemente reformas para que no se caiga a pedazos pero así es La Habana, un lugar donde puedes ver monumentos y construcciones espectaculares, como el Museo de la Revolución, al lado de edificios donde uno se pregunta como es posible que puedan vivir personas allí dentro.

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



Volver arriba ↑