Callejón del Chorro, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Taller Experimental de Gráfica, La Habana Vieja, Cuba

El Taller Experimental de Gráfica en el Callejón del Chorro (Foto: Consejo Nacional de las Artes Plásticas)

En una de las cuatro esquinas de la Plaza de la Catedral, próxima al Palacio del Marqués de Aguas Claras y al Museo de Arte Colonial, se encuentra el Callejón del Chorro, cuyo nombre viene de su antiguo uso.

El “chorro” era el nombre con el que se conocía popularmente a la Zanja Real, el canal hidráulico de más 11 kilómetros de largo que llevaba agua desde el río Almendares, antes de la Chorrera, hasta el recinto amurallado de La Habana.

Para costear esta obra hidráulica de primer orden (la primera de su tipo realizada en toda América) se creó el impuesto Sisa de Zanja, que pagaban todos los galeones que pasaban por el puerto de La Habana.

Durante los siglos XVI y XVII este callejón era la prolongación de las calles San IgnacioCompostela, no existiendo más obstáculos que unos pequeños puentes que se construyeron para sortear la acequia que lo atravesaba.

El canal desembocaba en la Plaza de la Catedral (en ese tiempo conocida como Plaza de la Ciénaga), en unos depósitos a los que acudían los habaneros para abastecerse de agua.

En el número 18 de la calle San Ignacio todavía se conserva la placa de piedra que el gobernador D. Juan de Texeda mandó instalar como testimonio del éxito de las obras a pesar del escepticismo general: “En este Callejón del Chorro derrama desde el año 1592 la Zanja, que surte a la ciudad como acueducto”.

La indicación se ha preservado a lo largo de los siglos. Incluso cuando en 1854 se reconstruyó la pared que la albergaba, se procuró cuidarla y volverla a colocar en el sitio original, como testigo de un momento importante en la historia de La Habana.

El ramal de agua de la Zanja Real que llegaba al callejón, cruzaba toda la plaza y continuaba su recorrido hasta su desembocadura en el mar, en la zona conocida como el Boquete.

Parte del agua era desviada a la primera Casa de Baños Públicos de La Habana, que se encontraba al lado de la Casa del Marqués de Aguas Claras y cuyo edificio actualmente alberga la Galería Víctor Manuel. Los canales que llegaban hasta el callejón dejaron de funcionar y de suministrar agua potable a la ciudad en el año 1835.

El Callejón del Chorro nacía en la calle San Ignacio, tal como en la actualidad, pero llegaba hasta Compostela, pasando por las denominadas calles Cuba, Aguiar y Habana, donde existían pequeños puentes que servían de enlace. Con el tiempo sus límites variaron y hoy se reconoce su fin en la calle Cuba, con Empedrado y O’Reilly como arterias paralelas más cercanas al norte y al sur.

En la actualidad, el Callejón del Chorro constituye uno de los rincones culturales y artísticos más pujantes de La Habana. En él se puede degustar la cocina criolla del Paladar Doña Eutimia, la repostería tradicional de la Dulcería Bianchini, adquirir obras de arte en la Galería Víctor Manuel o el Taller Experimental de Gráfica y disfrutar de temas musicales en vivo.

No te pierdas las exposiciones del Taller Experimental de Gráfica, donde puedes ver a artistas contemporáneos en acción e, incluso, ejercer de mecenas comprando arte cubano original.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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