Casa Blanca, La Habana, Cuba

Casablanca La Habana Cuba

Parada del tren eléctrico Hershey en Casablanca (Foto: Sean_Marshall bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Casa Blanca es un pequeño poblado situado al este de la entrada de la bahía de La Habana, en la falda meridional de la loma en donde está construida la Fortaleza San Carlos de la Cabaña.

Uno de los destinos más importantes para la emigración española desde el siglo XIX hasta la primera mitad del XX fue Cuba y, como es de suponer, La Habana, considerada la “Llave del Nuevo Mundo”. Hacia esa ciudad y otras regiones del archipiélago caribeño, enfilaron su rumbo casi un millón de hombres y mujeres procedentes de la península ibérica.

Desgraciadamente muchos perdieron la vida durante la travesía, debido a enfermedades y naufragios. Pero la mayoría logró cruzar con éxito el Atlántico y los recibió el Castillo de los Tres Reyes del Morro, a la entrada de la bahía habanera, símbolo de que habían alcanzado su destino.

Las regulaciones migratorias y aduanales del momento establecían que los llevaran al poblado de Casa Blanca, donde los ponían en cuarentena. Fue fundado por otro emigrante, el maestro de ribera José Triscornia, quien además construyó un muelle para el acceso a la barriada y un dique para embarcaciones de pequeño calado.

El antiguo reclusorio de inmigrantes existe aún hoy, como sede de una empresa astillera y de organizaciones juveniles.

Así, Casa Blanca y su vecina Regla se erigieron como las primeras residencias permanentes para un número elevado de españoles que decidieron quedarse en ese lado de la bahía y cuya huella ha trascendido en el tiempo.

Las laderas de la Loma de la Cabaña, otra fortificación famosa del entorno ultramarino, se urbanizaron progresivamente hasta formar Casa Blanca. Siempre ha sido fuente de gran tradición marinera y pesquera, lugar de tránsito y contención, en términos militares y sanitarios.

Después de tantas vicisitudes, Casa Blanca se convirtió en hogar y espacio de desarrollo social para varias comunidades de españoles, especialmente para los emigrantes gallegos.

Por el Muelle de Casa Blanca desembarcaban los contingentes del Ejército Español y otros pasajeros comunes de una orilla a otra, como sucede todavía.

En 1762, año del sitio y toma de La Habana por los ingleses, ya existía el caserío propiedad de la marina española de este nombre. Desde muchos años antes la real hacienda tenía allí un almacén para depositar los objetos que no cabían en los almacenes de La Habana. Después de 1763 se avecindaron allí navegantes de cabotaje y carpinteros de ribera destinados a las reparaciones de buques mercantes, llegándose a establecer varios talleres, además del que se creó para maestranza de la plaza.

Un incendio redujo todo a cenizas en el año 1785. En 1792, ya nuevamente crecido el caserío, el maestro de ribera José Tiscornia edificó un muelle y un carenero para buques menores; ejemplo que, seguido por otros maestros, dio como resultado que toda la parte oeste de su litoral marítimo se cubrió de arrimos entablonados de madera dura sobre horcones.

Siguió la marina del gobierno con un almacén y carenero para guardacostas y se estableció una fábrica de pólvora, que duró poco tiempo. También se estableció allí una fábrica de clavos para hacerle la competencia a la importación de este artículo, pero el comercio la hizo fracasar. Tuvo también su pequeño hospital. Su iglesia se terminó en 1858.

En 1846 tenía 894 habitantes y contaba con 120 casas entre mampostería, madera, y embarrado y guano. En 1858 había llegado a 1,061 personas su población.

De aquella etapa sobreviven de pie, en diferentes estados de conservación, el Edificio Lavale, en la calle Artés No. 206, el conocido Convento y la actual Parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

Todos los 16 de julio, se realiza una procesión por la calle Estrada Palma hasta la base de pesca, donde se realiza el saludo a la bahía y se celebra a la Virgen del Carmen, santa patrona de los casablanqueños.

En una colina cercana a Casa Blanca se encuentra el Cristo de La Habana, una espectacular y colosal estatua de mármol de Carrara que representa a Jesucristo.

Para llegar a Casa Blanca desde el centro de La Habana, con ánimos de revivir la historia de nuestros antepasados, tenemos tres opciones principales.

Si viajas en coche, Casablanca está a solo 5 minutos del centro histórico. Para llegar necesitas atravesar el Túnel de la Bahía, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Cruzado el túnel, tomamos derecha hacia la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña y la bordeamos buscando la costa por el lado este, hasta toparnos con el Observatorio Meteorológico y más allá, las urbanizaciones.

Otra opción es coger el ferry o la “lanchita” en la Avenida del Puerto (un viaje de menos de 7 minutos) y una vez hayas desembarcado, caminar por la carretera cuesta arriba durante unos minutos.

La otra variante, viable y atractiva, es tomar el tren de Hershey que va desde La Habana hasta la provincia de Matanzas.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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