Cristo de La Habana, Casa Blanca, La Habana, Cuba

El Cristo de La Habana, La Habana, Cuba

El Cristo de La Habana (Foto: Angelo Lucia bajo lic. CC BY-SA 3.0)

En una colina de la atractiva localidad de Casablanca, cerca de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, se encuentra el Cristo de La Habana, una espectacular y colosal estatua de mármol de Carrara que representa a Jesucristo.

Mide 15 metros de altura, pero debido a su pedestal y a estar situada en una zona elevada, sobresale 79 metros sobre el nivel del mar y es visible desde cualquier lugar de La Habana Vieja.

Su construcción y emplazamiento se deben a una promesa hecha durante el asalto al Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957. La primera dama, en un acto de desesperación, prometió erigir una imagen de Cristo que pudiera ser divisada desde cualquier rincón de La Habana si su esposo escapaba con vida del ataque.

Fulgencio Batista, un dictador respaldado por Estados Unidos, sobrevivió y a principios de 1956 se lanzó la convocatoria del concurso para diseñar el Cristo de La Habana.

El proyecto elegido fue el de la joven artista cubana Jilma Madera, que proponía una escultura con una fuerte mirada y la mano en el corazón, muy diferente de las de Río de Janeiro, Angola o Lisboa, que representaban a Cristo con los brazos abiertos.

Jilma marchó a Italia, donde permaneció dos años para atender cada detalle del proceso de construcción. Tras ser bendecida por el Papa Pío XII, la obra fue inagurada en la Nochebuena de 1958, con la presencia de Fulgencio Batista y su devota esposa.

Tan solo siete días después triunfaba la revolución, Fidel Castro entraba en La Habana y el dictador huía del país.

Existen dos caminos para llegar al Cristo de La Habana. Puedes coger el ferry o la “lanchita” a Casablanca en la Avenida del Puerto (un viaje de menos de 7 minutos) y una vez hayas desembarcado caminar por la carretera cuesta arriba durante unos 10 minutos hasta llegar al monumento. Se accede a la escultura a través de una escalera de piedra que conecta el pueblo con el mirador.

Si viajas en coche, el Cristo está a solo 10 minutos del centro histórico. Para llegar necesitas atravesar el Túnel de la Bahía, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana.

Aquella frase que se lee en todas las guías turísticas sobre el “marco incomparable” sospechamos que se acuñó por el Cristo de La Habana. No se nos ocurre ningún otro lugar en La Habana más ideal para ver la puesta de sol. Sus vistas sobre toda la bahía, especialmente por la noche, son alucinantes.

Sobre todo los fines de semana, es el punto de encuentro al aire libre de cientos de jóvenes habaneros, que quedan aquí para hablar de música, tocar la guitarra y compartir experiencias.

Del otro lado de la Loma de Casablanca y subiendo una pequeña elevación, te toparás con memoriales militares alegóricos a la Crisis de los Misiles, uno de los momentos más tensos de la guerra fría a principios de la década del 60. La muestra simula las armas colocadas por los soviéticos para proteger La Habana ante el inminente ataque de los Estados Unidos.

No muy lejos de allí, se avista el Centro de Meteorología, aunque no es un sitio que esté abierto al público.

Dirección: Calle Los Almendros y Central
Teléfono: 53 (7) 204 0624

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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