El Caballero de París, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Estatua del El Caballero de París en la Plaza de San Francisco de Asís

Estatua del El Caballero de París en la Plaza de San Francisco de Asís (Foto: Phil Bartle bajo lic. CC BY 2.0)

En una acera de la Plaza de San Francisco se encuentra una figura de bronce del escultor cubano José Villa Soberón que representa al Caballero de París, un popular personaje callejero que deambulaba por las calles de La Habana en la década de los 50, compartiendo con los viandantes sus opiniones sobre política, religión y temas de actualidad.

José María López Lledín, nombre verdadero del Caballero de París, era oriundo de la aldea de Fonsagrada, provincia de Lugo, España, y  llegó a La Habana con tan solo 12 años, a bordo del vapor alemán “Chemnitz”.

José trabajó como encargado en una tienda de flores, como sastre, en un a tienda de libros y en una oficina de abogados. Estudió para conseguir mejor empleo y logró trabajar en los restaurantes de los hoteles Inglaterra, Telégrafo,Sevilla, Manhattan, Royal Palm y Saratoga.

Todo le fue bien hasta 1920, año en el que perdió la razón al ser arrestado y enviado a la prisión del Castillo del Príncipe por un crimen que no había cometido. Durante su estancia en prisión aprendió el arte de hacer plumas elegantes de escribir con plumas de aves (las antiguas plumas de caligrafía). Algunos dicen que en la prisión hacía discursos donde se presentaba como Papa, Rey o Caballero.

Tras pasar varios años en la cárcel fue puesto en libertad y comenzó a vivir en la calle. Frecuentemente se encontraba en el Paseo del Prado, en la Avenida del Puerto, en un parque cerca de la Plaza de Armas; cerca de la Iglesia de Paula; y en el Parque Central, donde algunas veces dormía en uno de los bancos; por la Calle Muralla; cerca de Infanta y San Lázaro; y en la esquina de 12 y 23 en el Vedado.

Se paseaba por las calles y viajaba en los autobuses de toda La Habana, saludando a todo el mundo y discutiendo la filosofía de su vida, la religión, la política y los eventos del día con todo el que atravesaba su camino.

Solo aceptaba dinero de las personas que el conocía, a las que a su vez daba un obsequio, que podía ser una tarjeta coloreada por el o un cabo de pluma o lápiz entizado con hilos de diferentes colores, un sacapuntas, u objeto similar. Tenía un hijo y una hija de una señora que era secretaria de una compañía azucarera. El Caballero relataba que su hijo vivía en Marianao y trabajaba en la radio, y que la madre e hija se habían ido de Cuba.

El Caballero murió el 11 de julio de 1985 a la edad de 86 años, en el Hospital Psiquiátrico de Cuba en Mazorra, en las afueras de La Habana.

Inicialmente fue enterrado en el cementerio de Santiago de las Vegas en La Habana, pero años después sus restos fueron exhumados por Eusebio Leal, el historiador de la Ciudad de La Habana, y transferidos al interior de la Iglesia/Convento de San Francisco de Asís, su presente lugar de descanso.

La estatua que le homenajea se encuentra a la entrada de esta iglesia/convento. La leyenda dice que si tocas su barba y su mano a la vez tendrás suerte y volverás a La Habana.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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