El Templete, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

El Templete (Foto: Angelo Lucia bajo lic. CC BY-SA 3.0)

El Templete (Foto: Angelo Lucia bajo lic. CC BY-SA 3.0)

El Templete es uno de esos lugares del pasado que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso, uno de esos regalos que el urbanismo de La Habana nos ofrece de vez en cuando, salpicados por todo el mapa de la ciudad. Un sitio que nos recuerda porque la capital de Cuba no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

Esta diminuta capilla dórica fue erigida en 1828 en el lado este de la Plaza de Armas, justo enfrente del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, en el lugar donde se celebró, bajo la sombra de una ceiba, la primera Misa en La Habana en noviembre de 1519.

Fue obra del ingeniero militar Antonio María de la Torre y Cárdenas, bajo los auspicios del capitán general de Cuba Francisco Dionisio Vives y del obispo de La Habana Juan José Díaz de Espada.

Estilísticamente sigue el estilo neoclásico y recuerda irremediablemente a los templos clásicos griegos, con sólidas columnas coronadas por piñas, basamento ático, frisos decorados y un frontón prominente con una inscripción conmemorativa. Según los expertos fue la primera construcción de carácter neoclásico de La Habana, y una de las obras civiles que más influyó en la arquitectura cubana del siglo XIX.

Interior del Templete de La Habana

Interior del Templete (Foto: Ty Nigh bajo lic. CC BY 2.0)

Ya en el interior, la capilla alberga un busto de Cristóbal Colón y tres cuadros del pintor francés Jean-Baptiste Vermay (1786–1833) que representan la primera misa, el primer cabildo y un lienzo central donde aparece una escenificación del acto de inauguración del edificio, en presencia del capitán general, el obispo, la aristocracia habanera y los altos funcionarios del gobierno colonial.

Durante la época colonial, en este lugar se celebraban las más importantes ceremonias civiles y en la actualidad aún es el centro de significativos eventos de la vida política habanera.

Con el paso de los siglos, la ceiba del Templete, se ha convertido en todo un símbolo, no sólo de La Habana, sino del conjunto entero de la sociedad cubana.

El árbol actual fue plantado a principios del siglo XIX para reemplazar al antiguo, que fue arrancado de raiz por la fuerza de un huracán.

Muchos habaneros creen que conserva los poderes mágicos del árbol primigenio, por lo que cada víspera del 16 de noviembre (día en el que se fundó la ciudad) cientos de personas peregrinan hasta este lugar para dar tres vueltas alrededor de la ceiba y echar una moneda a sus raíces a la vez que formulan un deseo.

Dirección: Calle Tacón No 1 e/ Obispo y O’Reilly, Plaza de Armas, La Habana Vieja
Horarios: Abierto todos los días, de 8:30 a 18 h.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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