Iglesia y Convento de San Francisco de Asis, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Iglesia y Convento de San Francisco de Asis en La Habana, Cuba

Iglesia y Convento de San Francisco de Asis

La iglesia, que jugó un papel decisivo en la antigua colonia española, sigue presente en La Habana a través de edificios como la Iglesia y Convento de San Francisco de Asís.

El colosal edificio dedicado a San Francisco de Asís fue construido en el siglo XVI, siguiendo la moda mudéjar que los españoles trajeron de allende el Atlántico. Se dice que cuando la construyeron y durante siglos, la torre del templo, de 40 metros de altura, fue el punto más alto de la ciudad. Y esto fue clave para el avistamiento de piratas y corsarios que trataban de atacar La Habana.

San Francisco de Asís era la primera parada de la procesión del Vía Crucis, que se celebraba cada año en Cuaresma y que recorría la Calle Amargura y la Plaza de San Francisco, y terminaba en la Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, en la Plaza del Cristo.

Tras sufrir un ciclón en el siglo XVIII, se emprendió su reconstrucción, en estilo barroco, entre los años 1719 y 1738. El espacio interior de la iglesia se organiza sobre la tradicional planta de cruz latina con tres naves por brazo.

Durante la ocupación británica de La Habana el templo se utilizó para la celebración de oficios religiosos protestantes. Tras la recuperación de la ciudad en 1763, los cubanos católicos se negaron a utilizar esta iglesia para el culto, por lo que el conjunto se secularizó y fue destinado a diversos usos civiles.

Como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal de 1836 el edificio dejó de tener una función religiosa y fue adquirido por el estado español.

Los antiguos altares e innumerables joyas del patrimonio arquitectónico desaparecieron en los siguientes años, cuando el magnífico inmueble fue utilizado como almacén, depósito de la aduana y casa de correos. Hacia 1850, tras el paso de un huracán, tuvieron que ser demolidos el ábside, el crucero y la cúpula de la iglesia debido al mal estado en el que se encontraban.

En 1994, después de una profunda restauración que permitió rescatar numerosos elementos originales, el conjunto se reabrió como sede del Museo de Arte Religioso (también conocido como Museo de Arte Sacro).

Interior del Museo de Arte Sacro en el Convento de San Francisco de Asis

Interior del Museo de Arte Sacro (Imagen: Historiador de la Ciudad)

En las galerías y salas se exhiben pinturas, orfebrería, tallas de madera y cerámica, fundamentalmente del siglo XVIII, junto a otras piezas de carácter religioso, entre ellas las zapatillas y la capa pluvial que pertenecieron al primer Obispo de Cuba, Dionisio Rezino y Ormachea, bordados en México a fines del siglo XVII en seda, oro y piedras preciosas.

También se exponen importantes hallazgos arqueológicos, buena parte procedentes de las excavaciones realizadas en el propio convento a principios de la década de los 90, una extensa representación del mobiliario religioso habananero de los siglos XVIII y XIX, y objetos de carácter religioso realizados en plata, muchos de los cuales tienen una historia muy ligada a la vida de la iglesia y del convento.

Es sabido que el 18 de febrero de 1519 La Habana vio partir once naves repletas de aventureros intrépidos capitaneados por el joven Hernán Cortés, lo que no es tan conocido es que en la actualidad guarda, para curiosidad de cuantos aman la historia, los restos de lo que en vida fue el conquistador del gran imperio azteca.

En la planta baja del convento alberga mausoleos de algunos ciudadanos ilustres. A unos pasos de la entrada (donde descansan también los restos de José María López Lledín, conocido por el Caballero de París), se conserva un cofre de madera que, tras una vitrina, exhibe parte de la mortaja y cenizas de Hernán Cortés. Estas reliquias fueron halladas en el sepulcro de Hernán Cortés, descubierto por Manuel Moreno Fraginals en México en 1946 y donados a Cuba por su hija Beatriz Moreno.

El Salón Blanco del Museo de Arte Religioso acoge la exposición permanente “El Genio de Leonardo da Vinci“. La colección está compuesta por más de un centenar de maquetas, construidas por artesanos e ingenieros de Milán, la ciudad natal del genio del Renacimiento, a partir de los planos originales de sus inventos, con supervisión de historiadores y científicos. 

Debido a su excepcional acústica, la vieja nave del convento de San Francisco de Asís también se utiliza como sala de conciertos de música coral y de cámara. A los conciertos de música clásica, los mejores de este estilo en La Habana, asiste mucho público, por lo que es aconsejable reservar con antelación.

Desde 2005, una parte del antiguo monasterio funciona como teatro infantil para los niños del barrio. La compañía residente está integrada por una dinámica mezcla de actores jóvenes y otros ya consagrados.

En 1993 se inauguró en el terreno aledaño, donde se erigía la antigua cúpula de la iglesia, un pequeño jardín en honor a la Madre Teresa de Calcuta, ambientado con obras escultóricas de artistas cubanos contemporáneos.

En la plaza que cobija la iglesia y el convento, la de San Francisco, destaca la Fuente de Los Leones y un centro de negocios edificado en lo que era la antigua Lonja del Comercio.

Dirección: Calle Oficios e/ Amargura y Churruca, Plaza de San Francisco, La Habana Vieja
Teléfono: +53 7 862 9683
Correo Electrónicosanfrancisco@patrimonio.ohc.cu
Horarios: Abierto de lunes a domingo, de 9:30 a 18:30 h.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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