La Bodeguita del Medio, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

La Bodeguita del Medio en La Habana Vieja

Vista de La Bodeguita del Medio desde la Calle Empedrado (Foto: Derek Blackadder bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Ubicada en el número 206 de la calle Empedrado, a un costado de la Plaza de la Catedral, uno de los rincones con más encanto de La Habana Vieja, por no ponernos chovinistas y decir del mundo, La Bodeguita del Medio es el bar más célebre de La Habana -y probablemente de toda Cuba-.

Seguramente te habrás preguntado alguna vez el porqué del nombre de esta pequeña bodega cubana. La respuesta es simple: la mayoría de las tascas en Cuba se ubicaban en las esquinas de las calles, y ésta, en un derroche de originalidad, estaba ubicada en el medio de una, y comenzó a ser conocida así popularmente entre los habaneros.

La Bodeguita es uno de los bares emblemáticos del país, un sitio pequeño donde se reúnen las tradiciones cubanas más auténticas.

Lo primero que hizo Hemingway cuando llegó a La Habana fue bebérsela entera. Se hospedó en el hotel Ambos Mundos, en la concurrida calle Obispo. Y desde allí acudía por las noches a dos de los bares más famosos del planeta: El Floridita, “la cuna del daiquiri”, La Bodeguita del Medio. 

Como reza la leyenda tras el mostrador “Hemingway se tomaba aquí su Mojito” y La Bodeguita lo ha convertido en una de sus principales atracciones.

La Bodeguita, con su puntito decadente y su rollo romántico, rezuma historia por los cuatro costados. Siéntate y disfruta de su atmósfera única y de las estanterias repletas de recuerdos de sus visitantes ilustres, desde Ernest Hemingway, a Nicolás Guillén, pasando por Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Salvador Allende, Fidel Castro, Diego Armando Maradona, Brigitte Bardot o Errol Flynn, que tomaron un Mojito apoyados en su antigua barra de estaño.

Paredes cubiertas de autógrafos y mensajes en La Bodeguita del Medio

Paredes cubiertas de autógrafos y mensajes en La Bodeguita del Medio (Foto: Dani Figueiredo bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Nicolás Guillén le dedicó estos versos:

“La Bodeguita es ya la bodegona,
que en triunfo al aire su estandarte agita,
más sea bodegona o bodeguita
La Habana de ella con razón blasona.
Hártase bien allí quien bien abona
plata, guano, parné, pastora, guita.
Mas si no tiene un kilo y de hambre grita.
No faltara cuidado a su persona.
La copa en alto, mientras Puebla entona
su canción, y Martínez precipita.
Marejadas de añejo, de otra zona.
Brindo porque la historia se repita,
y porque es ya la bodegona,
nunca deje de ser La Bodeguita.”

Beberse un cóctel en La Bodeguita te hace escalar 60 escalafones de golpe en la escala de Richter. No se nos ocurre ningún otro lugar en La Habana más ideal. Detrás de la barra encontraréis a unos auténticos expertos en coctelería, que os lo explicarán todo y más sobre los diversos tipos de ron y sobre cómo hay que remover un buen Mojito.

Observar algún tramo de las paredes de La Bodeguita, cubiertas por las firmas, grafitis y fotografías de los cientos de visitantes que han pasado por allí es una experiencia fascinante.

Además, La Bodeguita es uno de los restaurantes más auténticos de La Habana. Su delicioso menú se popularizó allá por los años 50, gracias a la mano del español Ángel Martínez.

Su comida está basada en platos sencillos de la cocina criolla y aunque es buena, es algo cara. Incluso durante el ‘período especial’ (etapa de crisis económica que comenzó en Cuba tras el colapso de la Unión Soviética), La Bodeguita era uno de los pocos establecimientos que seguía sirviendo comida aceptable en La Habana.

Entre las especialidades de la casa, los chicharrones de cerdo, el cerdo o los pollos asados, los tostones rellenos, el arroz moro, los frijoles dormidos, la yuca con mojo, las masas de puerco o las ensaladas de estación.

La Bodeguita es uno de esos regalos que el urbanismo de La Habana Vieja nos ofrece de vez en cuando, salpicados por todo el mapa de la ciudad, uno de esos lugares del pasado que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso.

Es obligatorio tomarse algo a la salud de Ernest Hemingway, quien todas las tardes inauguraba con un Mojito el bar de abajo.

Sentaos y disfrutad del espectáculo de un mediodía cualquiera entre semana con la compañía de un plato de frijoles negros dormidos. Para escuchar los pajaritos, comer de maravilla y quedarse en un estado de reposo cercano al ensimismamiento.

Dirección: Calle Empedrado 207 e/ San Ignacio y Mercaderes, La Habana Vieja
Teléfono: (+53 7) 571375

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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