Museo Hemingway (Finca Vigía), San Francisco de Paula, La Habana, Cuba

Hemingway con dos de sus hijos y algunos de sus gatos en Finca Vigía en 1942

Hemingway con dos de sus hijos y algunos de sus gatos en Finca Vigía en 1942

El escritor estadounidense Ernest Hemingway fue un enamorado confeso de Cuba en general y de su capital en particular, llegando a hacer de La Habana su hogar y su espacio sagrado.

La Habana Vieja fue su barrio preferido, donde vivió durante una temporada en el Hotel Ambos Mundos, en la concurrida calle Obispo. En la habitación 511 fue donde se le ocurrió el argumento de “Por quién doblan las campanas”.

Y desde allí se pasaba por las noches a dos de los bares más famosos del planeta: El Floridita, “la cuna del daiquiri”, y La Bodeguita del Medio.

Con lo que ganó por la novela el escritor construyó en 1940 la Finca la Vigía, que convirtió en su dirección permanente en La Habana.

Finca la Vigía está situada en mitad de un pequeño bosque de San Francisco de Paula, una localidad situada a 15 km al sureste de La Habana, un lugar mágico donde vivió de manera continuada durante más de veinte años.

Aquí Hemingway escribió gran parte de obras maestras como “Por quién doblan las campanas” y “El viejo y el mar” (que le valió el premio Nobel de Literatura en 1954) y otras no tan conocidas como “A través del río entre los árboles”, “Islas en el golfo”, “El jardín del edén” y “París era una fiesta”.

Escritorio en el que Hemingway escribió "El Viejo y el Mar"

Escritorio en el que Hemingway escribió “El Viejo y el Mar” (Foto: Bruce Tuten bajo lic. CC BY 2.0)

Para Gabriel García Márquez, “La Habana, en general, y Finca Vigía en particular, fueron la única residencia de veras estable que tuvo Hemingway en su vida. Allí pasó casi la mitad de sus años útiles de escritor, y escribió sus obras mayores”.

En el prólogo de “Hemingway en Cuba”, Gabriel García Márquez cita palabras del propio escritor norteamericano para explicar porqué se mudó a Finca Vigía en 1940: “Uno vive en esta isla porque para ir a la ciudad no hace falta más que ponerse los zapatos, porque se puede tapar con papel el timbre del teléfono para evitar cualquier llamada, y porque en el fresco de la mañana se trabaja mejor y con más comodidad que en cualquier otro sitio. Pero esto es un secreto profesional”.

Por su residencia habanera pasaron grandes glorias del cine, la literatura, el arte y el deporte como Katharine Hepburn, Ava Gardner, Gary Cooper, Jean Paul Sarte, Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordoñez o Rocky Marciano.

Hemingway dejó su casa en 1960, con la intención de volver, pero se suicidó en Idaho en abril de 1961. En Finca Vigía dejó toda su biblioteca, con más de 9.000 libros, revistas y folletos (2.000 de ellos subrayados o con notas al margen del escritor), trofeos de caza y objetos personales como la máquina con la que escribió El viejo y el mar, los trajes de su época de reportero de guerra o un gramófono con el disco de Glenn Miller que le gustaba escuchar.

Acceso a Finca Vigía, en la que Hemingway escribió "El Viejo y el Mar" (

Acceso a Finca Vigía, en la que Hemingway escribió “El Viejo y el Mar” (Foto: Bruce Tuten bajo lic. CC BY 2.0)

Tras su muerte, su última esposa Mary Welsh viajó a La Habana para recoger algunas cosas de valor y donó al “pueblo cubano” la casa con la mayoría de sus pertenencias.

Todo se ha mantenido sin cambios, como si el escritor fuera a regresar de un momento a otro. Desde 1962 Finca Vigía ha funcionado como museo, un museo que recrea fielmente la rutina de uno de los escritores más brillantes del siglo XX.

Para evitar el robo de objetos, no se permite a los visitantes entrar en “La Casona”, pero hay suficientes puertas y ventanas abiertas para permitir una visión adecuada del universo de Hemingway.

La torre de tres pisos junto a la casa principal contiene una minúscula máquina de escribir que utilizó Hemingway, un telescopio, una cómoda tumbona y una espléndida terraza, desde la que se disfrutan inspiradoras vistas panorámicas de la ciudad a la distancia.

Ernest Hemingway siempre ha servido de puente entre Estados Unidos y Cuba, y desde 2002 ambos países colaboran para restaurar y digitalizar los archivos del escritor (más de 10.000 documentos), entre los que se encuentran verdaderas joyas, muchas de ellas inéditas.

Pilar, el barco de Hemingway

Pilar, el barco de Hemingway (Foto: Craig James bajo lic. CC BY-NC 2.0)

Por el momento ya han sido recuperados 3.194 documentos, entre manuscritos, cartas, postales, telegramas y fotografías, que pueden consultarse online en la web de la Librería John Fitzgerald Kennedy de Boston.

En la parte trasera del museo, junto al jardín con 50 tipos de mangos y orquídeas que trajo de sus viajes por África, se encuentra la piscina donde Ava Gardner nadó desnuda y el querido barco de Hemingway, el Pilar, el cual utilizó para sus excursiones de pesca y para buscar submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Para llegar a San Francisco de Paula hay que coger el autobús metropolitano P-7 (Alberro) desde el Parque de la Fraternidad y avisar al conductor que vas al museo. Hay que bajarse en San Miguel del Padrón; la entrada de la casa se encuentra en la calle Vigía, a 200 metros al este de la carretera principal, conocida como la Calzada de Guines.

Por último, si tienes un rato libre después de visitar Finca Vigía, date una vuelta por Cojímar, el cercano pueblo marinero en el que está ambientada la novela “El viejo y el mar“, y entenderás por qué Hemingway lo eligió.

Pasear por las callejuelas de su casco histórico, con sus casas de madera que aún conservan el magnetismo de un viejo lobo de mar, es toda una delicia.

Dirección: Calle Vigía y Steinhart, Finca Vigía, San Francisco de Paula
Teléfono: +53 7-692-0176
Horario: Abierto de lunes a sábados, de 10:00h a 16:30h.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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