Parque San Juan de Dios o Parque Cervantes, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Vista de un bloque de apartamentos desde Parque San Juan de Dios

Vista de un bloque de apartamentos desde Parque San Juan de Dios (Foto: Haydn Blackey bajo lic. CC BY-SA 2.0)

A pocas manzanas de la Plaza de la Catedral, entre las calles Aguiar, Empedrado, Habana y Progreso, en el solar que ocupó a finales del siglo XVI el Hospital de San Juan de Dios (el primero que tuvo la ciudad y el segundo de Cuba), se encuentra el Parque San Juan de Dios, un oasis de paz en el ajetreo habanero.

El nombre oficial del parque es Cervantes, pero es conocido desde hace más de 100 años con el nombre de San Juan de Dios,

En la novela Cecilia Valdés, considerada un fiel reflejo de la realidad, las costumbres y el entorno de la sociedad cubana del siglo XIX, su autor, Cirilo Villaverde, al referirse a este hospital, escribe: “Por las altas y cuadradas ventanas, siempre deja salir el vaho caliente de los enfermos”.

En 1861, debido a un derrumbe, 400 enfermos fueron trasladados urgentemente a un lugar habilitado al efecto en los altos de la cárcel, al comienzo del Paseo del Prado, y posteriormente el viejo caserón fue derrumbado.

En el centro de la plaza, a la sombra de palmeras y ceibas se sitúa la estatua de mármol blanco de tamaño real, sentado en una silla y con un libro, del genial escritor Miguel de Cervantes y Saavedra, considerado la máxima figura de la literatura española y universalmente conocido por haber escrito Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal.

La escultura, obra del italiano Carlos Nicoli, fue inagurada el 1 de noviembre de 1908. Cada 23 de abril (Día del Idioma Español) se realizan diferentes actividades en su memoria y numerosas instituciones culturales suelen depositar flores al lado del escritor.

Es un jardín secreto perdido en medio de la ciudad del cual pueden disfrutar cada día los habaneros y quienes quieran pasear por el.

Entre las terrazas hay numerosos bancos desde donde escuchar como corre el agua entre las fuentes, casi el único ruido que se escucha en esta arcadia protegida entre edificios.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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