Playa de Jibacoa, Jibacoa, La Habana, Cuba

Playa de Jibacoa

Playa de Jibacoa (Foto: m.prinke bajo lic. CC BY-SA 2.0)

Para ver sol y playa en La Habana hay que que sumergirse previamente en la oscuridad y atravesar el túnel que sortea la bahía. Tras pasar la zona residenciales de Alamar, se abre la veda playera con Bacuranao, reconocible por su torreón. Luego, en el Mégano, se confirma que la franja de arena al Este de La Habana tiene recorrido, mucho recorrido (hasta superar los diez kilómetros).

Por ello los nombres, más que referirse a playas diferentes, acotan zonas, como en el caso de Santa Maria del Mar (en la que la densidad de turistas foráneos es mayor), Boca Ciega, Guanabo o Jibacoa, donde la llanura se diluye y comienza a intuirse la cercanía de la montaña.

A tan solo una hora de La Habana se encuentra la playa de Jibacoa, el Varadero que nunca fue o el Varadero que todavía está por llegar.

Por el momento es principalmente un lugar de vacaciones para familias cubanas, al que se accede a través de la Vía Blanca, la autopista cubana que bordea la costa desde ciudad de La Habana hasta la ciudad de Matanzas.

En Jibacoa hay dos hoteles todo incluido, un campismo (alojamiento rural) y otras opciones económicas para dormir cerca del mar.

Jibacoa es una playa relativamente amplia en una costa salpicada de pequeñas calas de una belleza enorme, con pinares y acantilados que se descuelgan hasta un agua cristalina.

Es un espacio muy agradable en el que apetece quedarse porque todo acompaña, la arena blanca y fina y las aguas transparentes y limpias de un incomparable color turquesa.

Sus arrecifes son perfectos para el buceo y la apnea. ¿Podrás encontrar algún caballito de mar?.

En las localidades cercanas de Jibacoa, El Fraile y Abra, hay varios restaurantes de marisco.

En el mes de agosto se celebra en la playa el festival de música Rotilla: tres días de música electrónica, hip-hop y otros estilos alternativos a la orilla del mar.

Hay varios senderos muy bien conservados, que atraviesan numerosas calas y macizos y que permiten disfrutar de algunos de los paisajes naturales más hermosos de Cuba.

A poca distancia de la bahía se encuentran numerosas comunidades agrícolas que mantienen la biodiversidad agrícola y silvestre de la zona, comunicadas por el antiguo tren eléctrico de Hershey. Es una auténtica reliquia que aún funciona, y es a la vez, el único tren eléctrico que recorre en el país.

El tren eléctrico Hershey lleva el nombre del famoso chocolatero estadounidense que lo mandó a construir hace un siglo, hace el recorrido de 98 km que separan a La Habana de la provincia de Matanzas, y pasa por el pueblito de Hershey, donde el empresario norteamericano construyó, en 1916, un ingenio de azúcar, hoy en desuso.

De los 17 coches que tenía el tren originalmente, a principios de los años 20, quedan tres “auténticos” construidos en 1917 en Pensilvania, sede del grupo Hershey. El resto de sus vagones datan de 1944 y fueron donados en 1997 por la ciudad de Barcelona a Cuba.

Dirección: Santa Cruz Del Nte, Jibacoa

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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