Sur de La Habana Vieja, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

La Avenida del Puerto se sitúa en la bahía, al sur de La Habana Vieja (Foto: Victoria Imeson bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

La Avenida del Puerto se sitúa en la bahía, al sur de La Habana Vieja (Foto: Victoria Imeson bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

El sur del centro histórico es una zona humilde, poco frecuentada por los turistas, pero cuya visita recomendamos, ya que permite conocer de primera mano el día a día (duro en muchos casos) de los habaneros. Pasear por estas calles es todo un baño de realidad.

Además, el sur de La Habana, alberga la zona conocida como el “distrito eclesial”, con algunos de los lugares religiosos más emblemáticos de la ciudad, como el Convento e Iglesia de Nuestra Señora de Belén, situado en la esquina de Compostela y Luz o la Sinagoga Ortodoxa Adath Israel de Cuba, en la Calle Acosta, a una manzana al oeste de Compostela.

El paseo marítimo del sur, conocido como la Avenida del Puerto, es una extensa vía construida en 1927 y situada en la Bahía, al borde de La Habana Vieja. El espacio se encuentra en pleno proceso de transformación, que incluirá la remodelación de la franja comprendida entre el llamado Muelle de Caballería hasta los Almacenes San José, donde se ubican antiguos edificios como la Aduanael Emboque de Luz o el Muelle de la Madera y el Tabaco.

Frente a la bahía se encuentra el Monumento a Pierre Lemoyne D’Iberville, donado a la ciudad de La Habana por el gobierno de Québec en 1999. D’Iberville fue un marino, comerciante, explorador y administrador colonial canadiense en una época cuando Canadá era todavía una de las tres regiones de la Nueva Francia. En 1701 se inició la Guerra de Sucesión Española y Pierre LeMoyne d’Iberville, gobernador de la colonia francesa de la Luisiana y un experimentado corsario que anteriormente había causado considerables daños a las colonias inglesas durante la Guerra de los Nueve Años, desarrolló un gran plan para atacar Carolina.

Monumento a Pierre Lemoyne D’Iberville

Monumento a Pierre Lemoyne D’Iberville (Foto: Victoria Imeson bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

D’Iberville planeaba enviar una flota francesa para que se uniera con una flota española más grande en La Habana, la cual luego descendería sobre Charleston, la capital de Carolina. En 1706 las dos flotas estaban preparadas y contaban con un total de 12 barcos y más de 600 soldados. Comandadas por d’Iberville saquearon la isla inglesa de Nevis con éxito y se dirigieron a La Habana para planear el ataque a Carolina.

Allí les sorprendió una fuerte epidemia de fiebre amarilla, que diezmó la expedición y causó la muerte del capitán general español Pedro Álvarez de Villarín el 6 de julio de 1706, y al mismo d’Iberville dos días después.

D’Iberville, considerado un héroe en Nueva Francia, fue enterrado el mismo día en la iglesia de San Cristóbal de La Habana. Posteriormente sus restos fueron trasladados al Palacio de los Capitanes Generales –hoy Museo de la Ciudad– donde puede visitarse su tumba. Cada año, personalidades canadienses junto a la Oficina del Historiador de la Ciudad le rinden tributo con la colocación de una ofrenda floral y una peregrinación hasta el monumento erigido en su memoria.

Desde primera hora de la mañana, un ejército de trabajadores se dedica a reparar el pavimento y plantar farolas, bancos y palmeras, alternativamente, alargando el Malecón habanero en el paseo de la Alameda de Paula y sus alrededores, hasta el antiguo Almacén del Tabaco y de la Madera.

Un paseo por la Alameda de Paula nos permite descubrir la exquisita Iglesia de San Francisco de Paula, una de las más bellas de toda La Habana, gracias a su exuberante fachada barroca, delicadas vidrieras y gran cúpula. En los años 40 estuvo a punto de ser derribada, como parte del plan de ensanchamiento de la capital, algo que se evitó gracias a la movilización de los intelectuales habaneros, con el historiador de la ciudad Emilio Roig de Leuchsenring a la cabeza.

Estación Central de Ferrocarriles (Foto: Luis Alveart bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Estación Central de Ferrocarriles (Foto: Luis Alveart bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Más al sur, en la intersección de las calles Arsenal y Egido, se encuentra la Estación Central de Ferrocarriles, repleta de locomotoras históricas, algunas de mediados del siglo XIX, ya que Cuba contó con ferrocarril desde 1837 y fue uno de los primeros países del mundo con este servicio.

El imponente edificio de la terminal de trenes fue inagurado en 1912, como centro de operaciones de las compañías Ferrocarriles Unidos de Cuba y de la Havana Central Railroad. Su imponente estructura arquitectónica fusiona líneas sobrias y estilizadas con elementos del Renacimiento español, como sus majestuosas fachadas platerescas.

La Estación está escoltada a ambos lados por sendos restos de la antigua muralla de la ciudad, que fue demolida tras aprobarse la urbanización de terrenos en extramuros en 1863.

Al lado de la estación está el Parque de los Agrimensores, en cuyo centro, a la sombra de palmeras y ceibas se sitúa el monumento al líder estudiantil cubano Julio Antonio Mella, rodeado de varios trenes de vapor antiguos que han sido cuidadosamente restaurados.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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