Barrio Chino, Centro Habana, La Habana, Cuba

Puerta de la Amistad o Puerta de los Dragones (Foto: Sheep"R"Us bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Puerta de la Amistad o Puerta de los Dragones (Foto: Sheep”R”Us bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Puede que esto te pille por sorpresa, pero La Habana tiene su propio Barrio Chino y es uno de los más antiguos y grandes de América. En la actualidad, este colorido, alegre y surrealista barrio destaca por su escaso número de chinos, ya que la mayoría abandonaron Cuba tras el triunfo de la revolución en 1959.

Solo quedan unas 300 personas nacidas en China, llegadas antes de la Revolución. Este pequeño grupo y sus descendientes mantienen las tradiciones de la cultura china y ofrecen su gastronomía a un paso del Capitolio.

Los primeros chinos llegaron a Cuba a finales de 1840 en calidad de trabajadores ‘contratados’, pero en unas condiciones laborales cercanas a la esclavitud, para llenar los vacíos dejados en las plantaciones de caña de azúcar por el declive del comercio transatlántico de esclavos.

Los primeros comercios y servicios de propiedad china se abrieron a pocos metros del Capitolio, en las calles Cuchillo, Zanja, Amistad, San Nicolás y Dragones en 1850, cuando miles de trabajadores de Hong Kong, Macao y Taiwán llegaron a la isla contratados para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y café, y llenar el vacío dejado por el fin de la trata de esclavos.

A principios del siglo XX, unos 250.000 chinos y sus descendientes residían en las 10 manzanas que componían el Barrio Chino de La Habana, considerado el segundo barrio asiático más importante del mundo, tras el de San Francisco en Estados Unidos.

La Calle Dragones, en el Barrio Chino

La Calle Dragones, en el Barrio Chino

Muchos de los inmigrantes que llegaban a la capital, ya desempeñaban un oficio en China, y lograron establecerse con un pequeño comercio, montando su propio taller o trabajando por cuenta propia.

Para la década de 1920, el barrio chino de La Habana se había convertido en un bullicioso centro de la industria humana que generaba cientos de pequeñas fondas, farmacias, lavanderías, zapaterías, talleres, tiendas de comestibles, sederías, restaurantes, cines, teatros que representaban obras traídas de Asia, y casinos y salones donde se ofrecían fiestas y bailes.

El distrito también contaba con una Cámara de Comercio, que funcionaba como Bolsa de Valores. La comunidad china en La Habana llegó a ser una de las más prósperas e importantes de América, y sus miembros se agruparon en más de 60 asociaciones fraternales, regionales, profesionales y comerciales, algunas de las cuales aún existen, como la “Kit Yi Tang“, la “Heng Yi Tong” y la “Yi Song Tong“.

Las sociedades eran una especie de comunidades que en un inicio tenían la intención de reagrupar y unir a los inmigrantes chinos. Se organizaban por región de procedencia y alquilaban habitaciones para los asociados con baños y cocinas comunes.

El primer teatro fundado fue El Pacífico, que después se convirtió en cine. En 1875 se inauguró el teatro Sun Yon y posteriormente el teatro Zanja, más tarde llamado Shangai. El más famoso fue el tatro Águila de Oro, en la calle Rayo.

En aquellos teatros participaban hombres y mujeres que además de actuar, sabían de acrobacia, artes marciales, canto y baile. En ellos se representaron célebres óperas con actores chinos que venían de China.

La Calle Zanja, en el Barrio Chino

La Calle Zanja, en el Barrio Chino

Entre los años 30 y 50, incluso llegaron a tener tres emisoras de radio, donde transmitían ópera china y un noticiero en cantonés.

A finales del siglo XIX se creó el Cementerio Chino en el actual barrio de Nuevo Vedado, y muy cerca del Cementerio de Colón.

Se trata de la zona turística por excelencia de la capital cubana, pero también de una zona humilde que atravesó una profunda decadencia. El declive comenzó a principios de los años sesenta, cuando miles de chinos con visión empresarial decidieron trasladarse junto a sus negocios a los Estados Unidos.

Reconociendo el potencial turístico del área, el gobierno cubano invirtió en la década de los años 90 dinero y recursos para rejuvenecer y desarrollar el marcado carácter histórico del distrito.

Se restauraron los locales comerciales, se señalizaron las calles con carteles bilingües, se comenzó a celebrar el año nuevo chino y se incentivó a los cubanos descendientes de chinos a que abrieran negocios en la zona.

Hoy en día, solo una pequeña porción del Barrio Chino está habitado por chinos cubanos y sus descendientes. La mayor parte de la acción se centra en la estrecha calle Cuchillo y sus calles aledañas (Zanja, Rayo, San Nicolás y Dragones).

Restaurantes en el Barrio Chino de La Habana

Restaurantes en el Barrio Chino (Foto: Simon bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Para llegar hasta el Barrio Chino desde el Malecón hay que encaminarse por la calle Galiano, que hace esquina con el hotel Deauville. Otra ruta desde La Habana Vieja sería cruzando el Paseo del Prado y dejando a un lado la Fábrica de Tabacos Partagás, donde comienza la calle Dragones.

El enorme pórtico de entrada en la calle Dragones recibe el nombre de Puerta de la Amistad o Puerta de los Dragones y fue construido en 1999 por el gobierno chino.

Callejeando por el barrio te toparás con curiosidades, como la sede del Diario Popular Chino (Kwong-Wah-Po), el único periódico que todavía se edita en idioma chino en Cuba. Tiene una tirada de 600 ejemplares al mes y va dirigido a la comunidad china, con informaciones nacionales e internacionales. Lo publica desde 1928 el Casino Chung Wah, una institución que agrupa a toda la comunidad china en la isla y que desde su fundación en 1893 ayuda a los inmigrantes chinos a resolver sus problemas.

En el barrio también existe un Cine con películas en versión original, una Farmacia Homeopática China, una Escuela de la Lengua y Artes China y la Casa de las Artes y Tradiciones Chinas, un centro que celebra seminarios, exposiciones y otras actividades relacionadas con la cultura China.

Los tratamientos homeopáticos que introdujeron modificaron los hábitos curativos que existían en Cuba. La fama de la medicina china llegó a ser tal, que aún hoy se escucha en la isla un refrán popular que hace referencia a las causas perdidas: “a ese no lo salva ni el médico chino“.

interior de un restaurante chino en el barrio chino de la habana

Interior de un Restaurante en el Barrio Chino de La Habana (Foto: Lezumbalaberenjena bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

En 1993 se creó el Grupo Promotor del Barrio Chino, con el objetivo de mantener las raíces chinas y la historia de la zona.

La gastronomía ha sido el sector que ha hecho resurgir al barrio. Muchos de los descendientes chinos pertenecen a sociedades respaldadas por el Grupo Promotor, que mantienen la tradición culinaria, como el Tien Tan, la Min Chih Tang o la “Sociedad Chang“, por solo mencionar algunos.

En octubre de 2015 se estableció en el emblemático edificio Pacífico el Instituto Confuciouna fundación sin ánimo de lucro que centra sus acciones en contribuir a la enseñanza, difusión y conocimiento de la lengua y cultura chinas en Cuba.

Celebración en el Instituto Confucio de La Habana

Celebración en el Instituto Confucio de La Habana

En el caso cubano, estos cursos son totalmente gratuitos, sus gastos corren por el gobierno de la isla y la Universidad de La Habana. Es el único centro docente del país que imparte lengua china que cuenta con profesores nativos.

Una de las festividades que mantiene viva la esencia de la zona es el Año Nuevo Chino. Cada mes de febrero, La Habana celebra esta fiesta tradicional y ve florecer multitud de actividades por las calles del Barrio Chino, como las danzas del león y el dragón, las exhibiciones de kung fu y taichi, los shows musicales, los fuegos artificiales y las ceremonias del té.

Debido a la gran afluencia de turistas en los últimos tiempos, algunos argumentan que el Barrio Chino ha perdido parte de su encanto. No les creas.

La magia actual del barrio chino habanero, para nosotros, es su carácter incipiente como enclave esencial a visitar en la ciudad: es una joya por pulir, una ‘bomba’ a punto de estallar, reúne todos los elementos y la esencia para convertirse en un Chinatown espectacular pero aún no lo ha hecho, y en ese estadio especial radica su encanto ahora mismo.

Dirección: Entre las calles San Nicolás, Dragones, Zanja y Rayo, Centro Habana

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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