Calle Obispo, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

Vista del Hotel Ambos Mundos desde Calle Obispo (Foto: Badly Drawn Dad bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

Vista del Hotel Ambos Mundos desde Calle Obispo (Foto: Badly Drawn Dad bajo lic. CC BY-NC-ND 2.0)

A la Calle Obispo hay que ir porque allí comenzó todo: la vida, la ciudad, el movimiento, la revolución… lo que sea. Es un lugar que nos recuerda porque la capital de Cuba no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo.

Obispo fue diseñada en 1519, sólo cuatro años después de la fundación de La Habana, y su distribución ha variado muy poco desde entonces.

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

La Obispo es una suerte de Quinta Avenida pero en clave cubanísima. Es el centro turístico y vital de La Habana, el comienzo y final de todo viaje a la capital cubana.

También es una de las zonas más comerciales de la ciudad y siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable de La Habana Vieja.

Paseando por la Calle Obispo (Foto: Guillaume Baviere bajo lic. CC BY 2.0)

Paseando por la Calle Obispo (Foto: Guillaume Baviere bajo lic. CC BY 2.0)

Caminar por la calle Obispo es electrizante, e inunda todos tus sentidos: el olor a cigarro habano acecha en cada esquina, el olor del mar Caribe que se esconde cerca, el sonido de la música en vivo que empapa la ciudad desde horas tempranas de la mañana.

Como tantas otras calles de la ciudad, su nombre ha ido cambiando según el momento histórico, hasta que en los años treinta del siglo pasado, recuperó su nombre original.

La principal arteria comercial y turística del centro histórico de La Habana es estrecha y peatonal, y se encuentra repleta de galerías de arte, tiendas, bancos, museos, farmacias, lugares para sentarse a comer y bares de música en directo.

Obispo, como sus paralelas o su gemela Obrapía, es lo más parecido a ese túnel del tiempo que es la capital de Cuba, un viaje a nuestro pasado más inmediato, a la era de las reparaciones y la de los talleres de objetos cotidianos, a una ciudad en la que todo se arregla una y otra vez, hasta el infinito: los relojes de pulsera, las gafas (los espejuelos, dicen los habaneros), las radios, las bicicletas…

Vista del Museo Farmacia Taquechel

Vista del Museo Farmacia Taquechel desde la Calle Obispo

Es también una de las calles con más libros por metro cuadrado de toda Cuba, con librerías como la Moderna Poesía, la Ateneo Cervantes, la Venecia, la Victoria o la Fayad Jamís, en las que se exhiben y venden las obras de maestros de la literatura cubana como Leonardo Padura, Alejo Carpentier, José Lezama Lima o José Martí, los trabajos completos de Ernest Hemingway, el Che Guevara o Fidel Castro y lo mejor de los autores cubanos contemporáneos.

La calle Obispo se extiende desde la Plaza de Armas hasta la Avenida del Puerto, muy cerca del famoso El Floridita y del monumento al ingeniero Francisco de Albear y Lara. Alberga numerosos lugares de interés, como el Museo Numismático, el Museo de Pintura Mural, el Museo de Orfebrería, el Museo Farmacia Taquechel o el Colegio Universitario San Jerónimo.

En la esquina de Obispo con Mercaderes, una de las más animadas de la ciudad, se yergue el emblemático edificio del Hotel Ambos Mundos, un lugar que de inmediato relacionamos con el célebre escritor norteamericano Ernest Hemingway, un enamorado confeso de Cuba en general y de su capital en particular.

Durante entre los años 1932 y 1939, el premio nobel de literatura residió en una modesta y pequeña habitación del quinto piso, la 511 y concibió y escribió casi la totalidad de “Por quien doblan las campanas”, “El viejo y el mar” y “Adiós a las armas”.

Tags: , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



Volver arriba ↑