Paseo del Prado, La Habana Vieja, La Habana, Cuba

El Paseo del Prado con el Capitolio y antiguo Centro Gallego al fondo

El Paseo del Prado con el Capitolio y antiguo Centro Gallego al fondo (Foto: David Giménez bajo lic. CC BY-NC 4.0)

Visitar La Habana y no pasear por el Prado, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel. En la actualidad, el Paseo del Prado (oficialmente llamado Paseo Martí) es un majestuoso boulevard arbolado que se extiende desde la Fuente de la India y el Parque de la Fraternidad hasta la fortaleza de San Salvador de la Puntael Malecón, atravesando las zonas más concurridas de La Habana Vieja y a tan solo una manzana de la Calle Industria, que marca el límite con Centro Habana.

El corredor es, sin duda, el más bello de la ciudad; está todavía ebrio de mármoles y, al igual que su gemelo madrileño, deambula cerca de los principales museos, como el Nacional de Bellas Artes o el de la Música y de algunos de los hoteles históricos de la capital como el Sevilla y el Plaza.

El Prado es la calle más elegante de La Habana. Aquí tiene lugar ese espectáculo que es la vida cotidiana cubana, el ritual de acceder a los autobuses reciclados de todas partes del mundo (en el Parque Central) o el de subir a los ‘camellos’ (esos prodigiosos camiones con un remolque para pasajeros) que paran junto al Capitolio.

Edificios en el Paseo del Prado o Paseo Martí (Foto: David Giménez bajo lic. CC BY-NC 4.0)

Edificios en el Paseo del Prado o Paseo Martí (Foto: David Giménez bajo lic. CC BY-NC 4.0)

El Paseo del Prado comenzó a construirse en 1772, bajo el gobierno colonial del Capitán General Marqués de la Torre y muy pronto se convirtió en el bulevar preferido por las familias aristocráticas habaneras para edificar sus mansiones. Su primer nombre fue Paseo de Isabel IIAlameda de Extramuros, por encontrarse fuera de las antiguas murallas que protegían la ciudad.

Entre 1834 y 1838 el Capitán General Miguel Tacón amplió el paseo, alcanzando lo que en la actualidad es el Malecón. Durante estos años también se edificó el Teatro Tacón, en cuyo solar se encuentra el Gran Teatro de La Habana y el Café El Louvre, que da nombre a toda la acera.

A principios del siglo XX se erigió la Fuente de la India, el Parque Central y el Hotel Telégrafo y se cambió su nombre a Paseo Martí, en honor al héroe de la independencia cubana, aunque los habaneros lo siguieron llamando “El Prado”, por costumbre y por su gran parecido con su homólogo madrileño.

El arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier lo remodeló en 1928 con el objetivo de convertirlo en uno de las paseos más importantes y hermosos de Latinoamérica. A día de hoy, todavía cumple con el fin para el que fue concebido: ser el centro social de la ciudad.

Vista del Hotel Saratoga desde el Paseo del Prado (Foto: David Giménez bajo lic. CC BY-NC 4.0)

Vista del Hotel Saratoga desde el Paseo del Prado (Foto: David Giménez bajo lic. CC BY-NC 4.0)

La idea original era crear un bulevar de estilo europeo, tan espléndido como los que se encontraban de París, Barcelona o Madrid, de ahí que muchos digan que se diseñó a imagen y semejanza del Paseo del Prado de Madrid, y lo cierto es que muchos habaneros se refieren a este bulevar como ‘Paseo del Prado’ y no con su nombre original.

En 1928, los obsoletos cañones de bronce que habían protegido la ciudad de corsarios y piratas durante siglos se fundieron para crear las ocho esculturas de leones a gran escala que custodian cada extremo del paseo.

En 1929 se levantó el Capitolio Nacional, sede de la Cámara de Representantes y del Senado de Cuba hasta el triunfo de la revolución. Desde 1959 alberga la Academia de Ciencias, la Biblioteca de Ciencia y Tecnología y el Museo de Historia Natural.

De este edificio se han escrito tantos superlativos que podría empapelarse su cúpula: la colosal construcción bebe de hermanos no menos grandilocuentes como San Pedro de Roma o el capitolio de Washington y esconde en su interior una de las mayores estatuas del mundo hechas en bronce, La República.

Leones en el Paseo del Prado, La Habana Vieja, Cuba

Leones de bronce custodiando el Paseo del Prado (Foto: Keizers bajo lic. CC BY-SA 3.0)

Si buscas unas vistas impresionante del Capitolio y de la ciudad, prueba a subir a las azoteas del Hotel Parque Central o del Hotel Saratoga. Los precios son algo altos, con una hamburguesa con patatas y un refresco por unos 20 CUC, pero las vistas merecen la pena.

El Paseo del Prado alberga edificios notables, como el exuberante Palacio de los Matrimonios, la neoclásica Escuela Nacional de Ballet de Alicia Alonso o el Teatro Fausto, inspirado por las ideas modernistas y racionalistas de la Escuela de la Bauhaus.

Es un lugar muy agradable y alegre en el que sentarse a media tarde a contemplar tranquilamente el bullicio de la mayor arteria comercial y turística de la capital.

El Paseo del Prado es también un gran escaparate de la cultura urbana de La Habana. Los artistas callejeros exhiben sus obras, los patinadores y jugadores de ajedrez realizan sus respectivas actividades y otros simplemente lo utilizan para pasear o como parte de su vida cotidiana.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de La Habana. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares y personas especiales.



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